¿Por qué tienen tanta demanda los servicios de acompañantes femeninas?

Satisfacen por dinero a triunfadores que dominan, poseen y exhiben chicas jóvenes, bellas y cultas, que saben estar. Ejecutivos que contratan chicas con carreras, masters y don de lenguas, para que triunfen en la cama y antes en actos sociales, donde nadie las tomará por prostitutas

En los últimos tiempos se ha producido un boom en la demanda de acompañantes femeninas, chicas por lo general muy jóvenes que, a cambio de importantes cantidades de dinero, juegan a dejarse dominar por hombres maduros con fortísimos ingresos económicos.

Servicios de compañía femenina

En algunos casos se trata de tipos solitarios y en otros de hombres con familia estable que requieren la compañía de una señorita para acudir a un acto y para lo que surja. Ellas dan toda su juventud, formación, saber estar y belleza a cambio de dinero; ellos, aunque suelen terminar alcanzando el premio de la felicidad, lo que compran es poder, dominio, capacidad de poseer a una mujer diez, con carreras, masters, postgrados y don de lenguas.

Últimamente se va imponiendo la costumbre de solicitar los servicios de una señorita para realizar, por ejemplo, un crucero, que no se programará en época estival, por aquello de asegurarse unas vistas paradisíacas junto a un cuerpo escultural y discreto.

La contratada sería una escort, vocablo que para muchos es sinónimo de prostituta. Aunque la escort es mucho más.

Cuando un hombre con alto poder adquisitivo decide contratar una escort por importantes sumas de dinero que, aunque varían mucho, según los casos podrían alcanzar hasta la cifra de 600 euros por hora, no está comprando solo sexo.

Hablamos tal vez de altos ejecutivos de entre 35 y 60 años que necesitan dar rienda suelta a su reprimido sentimiento de superioridad; de un macho alfa que en última instancia poseerá y antes exhibirá a una mujer joven, bella, de escalofriantes curvas, tacones intimidadores, varias carreras, masters, cursos de postgrado y don de lenguas.

Aunque resulta evidente la relación entre el mundo de las escorts y la prostitución, ambos conceptos no son exactamente sinónimos. Muchas veces, el macho alfa lo que necesita es lucirse, presentarse en un evento con una mujer deslumbrante capaz de convertirse en el centro de atención por su belleza, elegancia y saber estar.

Es entonces cuando el cliente se hincha cual pavo real, al saberse, de rebote, el personaje más admirado; si ella deslumbra, él destaca. Y en estos casos, nadie sospechará ni de lejos que pueda tratarse de una prostituta.

Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, son chicas universitarias con mucho mundo y mucha cultura, que al albur de la crisis optaron por acercarse al mundo de las escorts. Mujeres muy leídas que no desentonarán ni el transcurso de una conversación política, ni en una tertulia sobre el último ganador del Premio Planeta.

Después de haber brillado en el acto social, lo más probable es que vuelva a hacerlo en un caro restaurante de la ciudad, donde tampoco desafinará. Y el postre se lo tomarán en la habitación de un hotel de cinco estrellas, donde a cambio de una importante cantidad de dinero, ella fingirá ser poseída y dominada.